Encontramos un extenso listado de trámites para realizar una contratación pública, entre los que se puede citar: conformación del expediente, elaboración del pliego de condiciones y modelo de contrato...
Los actuales procedimientos de contratación pública se basan en usos administrativos manuales, con poca implementación de las tecnologías de información, y aplicación de los principios orientados a la simplificación de trámites administrativos. En consecuencia, encontramos un extenso listado de trámites para realizar una contratación pública, entre los que se puede citar: conformación del expediente, elaboración del pliego de condiciones y modelo de contrato, actas de inicio, aprobación del inicio por parte de la máxima autoridad del ente contratante, consideración por parte de la Comisión de Contrataciones, aclaratorias, realización del Acto de Recepción y Apertura de la Manifestación de Voluntad de participar, documentos de calificación y oferta económica, elaboración - aprobación del Informe de Resultados, adjudicación, notificaciones, consignación de fianzas, todo ello para llegar a la suscripción del contrato administrativo.
Esto trae como resultado, poca participación de empresas contratistas, burocratismo, elevados costos en insumos, incumplimiento de los cronogramas de contratación, bajos niveles de transparencia organizacionales, falta de homogeneidad en las contrataciones, retraso en las firmas de la documentación elaborada para cada procedimiento de contratación, limitaciones en cuanto al almacenamiento de los expedientes, exceso de papelería, escasa sistematización y disminución de los niveles de institucionalidad, evidenciando la necesidad de evolución y transformación en este ámbito, con la implementación de un Sistema de Contrataciones Públicas Electrónicas, a través del cual se concretice la contratación administrativa.
Ahora bien, con la intención de determinar lo necesario para la implementación de las contrataciones electrónicas, resulta pertinente analizar el ordenamiento jurídico nacional, conocer si efectivamente permite y fomenta el uso de las tecnologías de la información, genera confianza y seguridad en los administrados, y fundamenta las bases para desarrollar un Proyecto de Sistema de Contrataciones Públicas Electrónicas, asimismo, es oportuno estudiar las iniciativas a nivel internacional en materia de contrataciones públicas electrónicas.
A nivel internacional, se disponen de experiencias relacionadas con la creación de Sistemas de Contrataciones Públicas Electrónicas, países como Bolivia, Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Perú, Uruguay y recientemente Ecuador, los cuales realizan sus contrataciones públicas a través de mecanismos tecnológicos; donde se encuentra registrada toda la información de los procedimientos de contratación.
Desafortunadamente, existen países que no disponen este tipo de mecanismos, tal es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, que no cuenta con un Sistema de Contrataciones Públicas Electrónicas, a través del cual se materialice una contratación electrónica, teniendo como experiencia más cercana a la automatización la página web del Registro Nacional de Contratistas, siendo este una dependencia administrativa del Servicio Nacional de Contrataciones, el cual contiene la información básica para la calificación legal financiera y la clasificación por especialidad de las Empresas, conforme a lo dispuesto en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Contrataciones Públicas y su Reglamento, requisito indispensable para contratar obras, bienes o servicios con el Estado Venezolano.
Actualmente, es notable el impulso que existe por parte de las Administraciones Públicas locales para la simplificación de trámites administrativos en atención a las contrataciones públicas, se tiene que es un buen momento para trabajar en el desarrollo y ejecución de este tipo de prototipo de Sistemas de Contrataciones Públicas Electrónicas, teniendo como premisa fundamental acercar a los cada día más alejados administrados, a través de un procedimiento de contratación transparente, seguro y que genere confiabilidad, contando con trámites simples, pero a la vez eficientes.
Sin embargo, se presentan una serie de obstáculos por superar, tales como: percepción de inseguridad por parte de los administrados, incertidumbre legal en caso de suscitarse polémicas contractuales, falta de promoción y divulgación del funcionamiento de la firma y certificación electrónica, desconocimiento de las normativas que regulan las contrataciones electrónicas, poco interés en capacitación y formación de quienes desarrollan las contrataciones, limitados recursos y esfuerzos en procura de implementar sistemas que aprovechen las bondades y fortalezas que brindan las herramientas tecnológicas, negativas de los administrados a la migración a la tecnología.
Más allá de lo funcional, la dificultad radica en la mentalidad del funcionario que realiza las contrataciones públicas, quien hoy en día se conforma con lo ya establecido, y carece de esa proactividad para impulsar este tipo de proyectos que conllevaría a la revolución de las contrataciones públicas, muchas veces son paralizados por el miedo al cambio o a lo nuevo, y se abstienen de migrar hacia lo tecnológico y disfrutar las bondades y beneficios que nos ofrece la era digital.
El mensaje está orientado a indicar que estamos en un momento idóneo para promover las contrataciones electrónicas, y asimismo desarrollar un Sistema de Contrataciones Públicas Electrónicas que precise y traduzca el espíritu del ordenamiento jurídico.
Se habla de un sistema de contrataciones electrónicas que permita el envío de las manifestaciones de voluntad, documentos de calificación y oferta económica, y asimismo realizar la calificación y evaluación de ofertas técnico- económicas vía web, que no se limite solo al envío de notificaciones electrónicas, invitaciones para participar o Publicación del llamado a participar en los concursos abiertos. Trabajar en pro de fortalecer los organismos gubernamentales que dictan los lineamientos en materia de contrataciones públicas.
Es por ello que para finalizar, se plantean las siguientes interrogantes ¿Por qué dejarles esta tarea a nuestros nietos? ¿Por qué no hacerlo ahora? ¿Por qué no hacerlo nosotros?


